“SOLA”  dos poderosos monólogos de la mujer

“SOLA” 

dos poderosos monólogos de la mujer

 

Llegamos a una casa con estilo colonial, 7:30 pm, junto a la Iglesia El Belén, y la expectativa de la obra rodea el cuarto donde 15 personas esperan el sonido del primer timbrazo. Nos llaman, nos dirigimos hacia las butacas que se encuentran al mismo nivel que el escenario, en el cual no hay ningún objeto presente. Escuchamos pasos de tacones y una luz acompaña la entrada de la actriz quien lleva un traje rojo pasional. Comienza la función.

 

El día 31 de mayo Alejandro Aulestia, distinguido director, dramaturgo y productor quiteño, estrena la segunda temporada de la obra Sola junto al Grupo de Teatro Malayerba. Una obra basada en el libro Ocho monólogos de Darío Fo y Franca Rame que aborda dos de ocho diversas voces de mujeres que sufren violencia de género.

Salomé Velasco Rivera, protagonista de Sola es actriz y productora teatral, partícipe de grandes festivales como UNESCO-ITI, CONTRAESCENA, Loja sobre Tablas y demás.

La co-fundadora de Sonámbula Teatro y Proyecto Pendiente nos sumerge en su primer monólogo en un mundo donde una ama de casa está sujeta a vivir el encierro impuesto por su marido y dentro de sus cuatro paredes su única bocanada de libertad es el diálogo con su vecina de al frente.

Con un juego de luces dinámico y frases como “obvio estoy en casa, dónde más voy a estar” y “no soy más que una mujer”, Salomé, siempre sonriente y mostrando buena cara, logra retratar a la perfección la situación de cómo la mujer se acostumbra a cumplir las normas marcadas por una sociedad machista.

Esta primera representación culmina con un “Yo estoy muy bien así”, causando risas de identificación que se transforman en un silencio comunal de deslumbramiento.

Nos transportamos de esta manera hacia la segunda obra, donde una Salomé de pie, más seria y sobria, asistida únicamente por un círculo de luz en el centro del escenario, nos describe detalladamente los hechos reales del 9 de marzo de 1973, la violación de Franca Rame. “Tengo que permanecer tranquila”, dice Salomé, y colectivamente los espectadores mueven la cabeza en forma de desacuerdo, algunos hasta se tapan la boca con la mano. La violación no ha dejado en ningún momento que el silencio sea interrumpido por ningún sonido más que el llanto de la protagonista.

Un monólogo de aprox. 1 una hora que nos deja sin palabras, pero que nos deja una reflexión que llegó a nuestras cabezas para quedarse.

Teatro de la Casa Malayerba 1,2 y 3 de junio, de viernes a sábado a las 20h00 y el domingo a las 18:30.

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Texto:

Andrea Galarza

Fotografía:

Sofía Córdova V

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