1985. Segundo año del mandato presidencial de León Febrés-Cordero. Alfaro Vive ¡Carajo! transitaba su tercer año. Ernesto y Jorge Luis, compañeros del colegio, se encuentran, de pura casualidad, en Ciudad de Panamá después de 10 años sin verse. Los personajes, con ideologías completamente distintas, se van construyendo desde las conversaciones sobre ese pasado que tienen en común.

El tiempo en “Panamá” es vertical, los personajes se van formando a través de anécdotas colegiales y es allí cuando Javier Izquierdo nos atrapa. Javier logra narrar una película que se sostiene por sus grandes actuaciones y las constantes conversaciones entre los dos personajes. Lo interesante es que desde ese minimalismo tan hermosamente mundano, logra que nosotros, los espectadores, nos identifiquemos con los personajes al instante.

“Panamá” no solo narra el encuentro de dos amigos en un país ajeno. Casi sin quererlo, la película se vuelve un retrato actual, brutal y honesto de nuestras miserias, el racismo y el clasismo aún tan presentes, lastimosamente, en nuestra sociedad. Como lo pudimos evidenciar en octubre del 2019.

Una película recomendadísima y necesaria.

La Descarga: Una de las cosas más interesantes de la película es como usas el pasado para construir a los personajes a través de recuerdos y no de acciones.

Javier Izquierdo: Sí, hay muy pocas acciones. Yo me imaginaba qué pasaría si yo me encuentro con alguien del colegio, 10 años después de graduados. Y eso me interesaba. También el hecho que sean personas tan distintas y que hayan compartido tantos años juntos.

Y es curioso lo que dices, porque en términos de guion, se habla mucho que un personaje se define por lo que hace en un momento de crisis o de mucha presión. Si bien no hay muchas acciones, se habla de acciones; José Luis, en un momento de su juventud, queda paralizado por algo que le pasó en el colegio y eso sale a la luz en las conversaciones con Esteban.

LD: Cuando mencionas que el personaje se define por sus acciones, es precisamente una de las características de la narración clásica del cine. A mí me gustó mucho de la película, y que es una característica del modernismo, la capacidad que tiene de seguir narrando a pesar de la imposibilidad de accionar de los personajes.

Y aprovecho para preguntarte por el proceso que tuvo la película en los fondos concursables del ICCA (Instituto de Cine y Creación Audiovisual), porque entiendo que el ICCA tiene una visión más clásica del cine. Y si esa fue la razón por la que tu película no fue por esas instancias.

JI: Sí fue. Siempre he presentado los proyectos al ICCA, es curioso porque los dos proyectos que he presentado han ganado el premio para postproducción, nunca en las primeras categorías. Siempre fueron proyectos que generaron un poco de dudas, tal vez, porque eran más arriesgados y no convencionales. Pero sí, se podría decir que los fondos del ICCA, en general, son conservadores. Hay una especia de temor para asignar recursos grandes a películas que, parece, no tienen viabilidad, y se tiende a premiar a proyectos más convencionales. Las cosas que se salen un poco de la norma son vistas con un poco de recelo. Y creo que eso es aquí y en todo el mundo.

Still de la película, cortesía del director

LD: A principio de la película se aclara que todos quienes estuvieron involucrados en hacerla son también productores. ¿Cómo fue la relación con el dinero y la producción de la película?

JI: El cine siempre tiene ese potencial comercial, siempre se habla de “la industria”, pero claro, en algunos países es más difícil que en otros. En Argentina hay un gran ejemplo: “El Pampero Cine” que hacen todo al margen de los fondos, se financian de otras formas y tienen otra libertad. Eso es lo que hicimos nosotros y queremos seguir haciéndolo: plantearse el cine más allá del ICCA y creo que es necesario porque esa no puede ser la única fuente de financiamiento.

Hay mucha gente que no logra ganar ningún fondo y no hace sus películas. Pero en mi caso es más fuerte las ganas de hacer una película que ganar un fondo. Creo que también hay muchas falsas ilusiones con el cine, hay películas que se han hecho con mucha plata y que han tenido muy pocos espectadores. Entonces yo cuestiono esas películas muy grandes porque no son necesariamente buenas. No por tener mucha plata vas a hacer una buena película.

En un momento del cine ecuatoriano creo que era necesario hacer películas grandes y caras para demostrar que se podía hacer cine, pero ahora me parece que es otro momento y hay que plantear otras formas de producción.

LD: Hay una dinámica muy interesante en el trabajo de “El Pampero Cine”, trabajan siempre con conocidos y amigos, lo que hace que sus producciones sean concebidas desde la intimidad y la fraternidad.

JI: Sí, en “Panamá” hay mucho de eso. Con Tomás Astudillo (director de fotografía y productor) hemos trabajado juntos desde hace algunos años ya. Y hay una relación de amistad y de trabajo. En nuestros procesos siempre a habido mucho diálogo, tenemos en común el interés y la curiosidad por el cine y ver qué cosas nuevas se están haciendo. Y sí, es clave la gente con la que uno trabaja.

Y nada, creo que más que pensar en el público y hacer películas para vender, nos interesan otras cosas. Ya no se puede pensar sólo en el cine como industria, hay tantas películas en el mundo y hay nichos más pequeños de público y de películas que salen de lo convencional.

“Panamá” no es una película hecha para el público masivo, las películas que yo trato de hacer son las películas que a mi me gustaría ver como espectador. Es como bien egoísta en ese sentido. Pero eso también te da libertad y, al no pensar tanto en el público, se pueden hablar de cosas que te interesan.

Still de la película, cortesía del director

LD: Estoy totalmente de acuerdo contigo en todo menos en una cosa: Que eso es ser egoísta. Creo que es todo lo contrario, el cineasta egoísta es quien subestima al público y asume que los espectadores no van a poder entender una película que propone otro grado de complejidad.

JI: Si te capto lo que dices, tampoco me interesa el cine que está de espaldas al público. Si me interesa conectar con la gente a través de una historia, eso me parece importante.

LD: Regresando un poco a la película y su forma de producción. La estructura de producción del cine convencional es piramidal y no sé si te pasó que al trabajar sin dinero y con amigos, la estructura se volvió más horizontal. Porque en la horizontalidad hay otro tipo de dinámicas entres las relaciones del director y el resto del equipo.

JI: Si, seguramente. Yo tampoco he sido un director muy dictatorial porque entiendo que el cine es algo que no puedes hacer sólo, el cine es un arte colectivo y necesitas nutrirte y escuchar lo que otra gente propone. En la película trabajamos con mucha gente joven que estaba comenzando, se interesaron y se prestaron para trabajar en la película a cambio de un porcentaje de la misma. Entonces ahora con el estreno esperamos poder pagar a la gente, esa es nuestra principal motivación para estrenar comercialmente.

LD: Quería que me cuentes un poco del trabajo con los actores porque al tener a los actores conversando entre ellos durante tanto tiempo se nota que tienen una libertad, poco común en el cine convencional, de improvisar.

JI: Hubo bastante improvisación, los actores propusieron muchas cosas al guión. Con Jorge y Diego empezamos con los ensayos un mes antes. Durante el rodaje hubo mucho espacio para equivocarse, yo no cortaba mucho, si había una equivocación hacíamos una pausa y retomábamos sobre la marcha. Pero ahí es cuando te das cuenta del nivel y profesionalismo de los dos actores. Yo les di mucha libertad, no les puse muchas restricciones para que ellos puedan trabajar los textos y proponer cosas.

Still de la película, cortesía del director

LD: En el cine ecuatoriano la construcción de personajes y la actuación siempre ha sido un tema complicado, hay una tendencia muy fuerte de estereotipar personajes. Afortunadamente eso en “Panamá” no pasa.

JI: Sí, los personajes tienen matices. Jorge y Diego son de la primera generación del INCINE, entonces creo que el problema de los actores en el cine de antes es que venían del teatro y tenían registros teatrales. Pero ellos tuvieron una formación más enfocada al cine y saben mucho del proceso de hacer una película. Entonces ellos contribuían, por ejemplo, en la continuidad durante el rodaje. Fue clave trabajar con ellos por su experiencia y formación.

LD: Ahora que mencionas al teatro, hay algo muy lindo en la película: no cortas constantemente a los actores y dejas que la conversación y la acción fluya. Hay una dinámica muy interesante, en la actuación y el montaje, que sostiene a toda la película.

JI: Interesante que lo digas, imagino que eso viene del documental, porque cuando haces una entrevista puedes estar horas allí y no cortas, incluso dejas que la gente entre en confianza. Mi experiencia es más por ese lado; hacer entrevistas en documentales, que también es una especie de diálogo que permite que la gente se vaya soltando y también trabajar con los silencios. Eso hace que no se produzcan cortes tan bruscos.

Y por otro lado yo no me considero un director muy visual, mi fuerte son las palabras, entonces en ese sentido la película es bastante sencilla: plano general, plano y contraplano. A mi me interesa más proponer cosas desde los diálogos.

Still de la película, cortesía del director

“Dos ecuatorianos de 27 años, ex compañeros de un exclusivo colegio quiteño, se encuentran por casualidad en Ciudad de Panamá en 1985. No se han visto desde su graduación y aunque entonces fueron cercanos, han tomado caminos opuestos: Esteban trabaja en la banca y está en Panamá por negocios, no siempre lícitos. José Luis se presenta como periodista pero en realidad es uno de los líderes de la guerrilla Alfaro Vive Carajo, viviendo en la clandestinidad mientras prepara una nueva acción en el Ecuador: el secuestro de un banquero.
Basada en una historia real.”

Ficha técnica

Dirección: Javier Izquierdo

Producción: Tomás Astudillo

Actúan: Jorge Alejandro Fegan, Diego Coral y María Josefina Viteri.

Duración: 75 minutos

¡Corre al cine! PANAMÁ la encuentras en Supercines, Multicines, Cinemark, Ocho y Medio, Cinemateca y en Cuenca en Multicines del Batan.

Pablo Crespo

La Descarga

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