«A algunos hombres los disfraces no los disfrazan, sino los revelan.

Cada uno se disfraza de aquello que es por dentro.«

G.K.C

¿Cuántas veces usas una prenda antes de descartarla?

Me gradué como diseñadora de modas. Me preguntarán si tengo o planeo tener una marca de ropa o alguna tienda/boutique de moda, responderé que no, no tengo ningún interés en producir más ropa- a veces hasta digo- que estoy en contra de la moda o la idea de seguir sobre produciendo más y más ropa en un mundo en el que se producen más de 150 000 millones de prendas al año aproximadamente. 

La industria textil es la segunda más contaminante del mundo después de la petrolera. El consumo masivo y desecho rápido de la indumentaria (denominado fast-fashion), genera 62 millones de toneladas de ropa. Del cual un 30% jamás llega a venderse. Además que la mitad de la ropa que fabrican las cadenas de fast-fashion acaban, en menos de un año, en la basura. Esta es la causa de inmensos vertederos llenos de toneladas de prendas descartadas o en incineradores donde una tonelada de ropa quemada es más contaminante que quemar carbón.

Suena a una paradoja, ser una diseñadora de modas y tener una postura anti-moda y sí, lo es, justo como lo es nuestra relación actual con la moda. Pero estudiar y aprender sobre este mundo maravilloso y fantástico, fue lo que me abrió los ojos. La moda y las tendencias forman parte del mundo ilusorio en el que creemos existir. Es una contradicción que tengamos que destruir nuestro planeta -directamente nuestras fuentes de agua ya que la industria textil es la responsable del 20% de los químicos tóxicos vertidos en los ríos, lagunas, mares- en nombre de una industria superficial y vanidosa, nuestra relación con la moda ha sido absurdamente narcisista desde la llegada de la modernización, con la revolución industrial y la producción en masa. Es importante identificar y sanar esta patología consumista o necesidad de “comprar por comprar” impuesta en nuestras mentes por marcas multinacionales que solo les interesa lucrar a costa de contaminar, del trabajo mal remunerado de poblaciones vulnerables, etc… pero siempre entendiendo (sin juzgar) que naturalmente tenemos una necesidad humana de distinguirnos y definirnos a través de nuestra vestimenta.

La moda es, ante todo, una manera de moldear nuestra identidad. Como individuos nos situamos en el mundo con nuestras elecciones indumentarias. Tenemos una preocupación innata por adornarnos y la vestimenta nos acompaña en la búsqueda de nuestra identidad, sólo piensen en su adolescencia. La moda es un medio que podemos utilizar para convertirnos en nosotros mismos, combinando la necesidad de distinción y de pertenencia, podemos convertirnos en quien queremos ser. Podemos escoger quienes somos y no conformarnos con lo que se nos dio al nacer. Como personas autónomas que expresamos ideas y deseos propios podemos hilvanar una identidad con nuestras prendas. Alargando la vida útil de nuestras prendas lo más que podamos (arreglándolas, intercambiándolas y modificándolas) estamos comunicando una postura frente a la industria, es necesario fortalecer nuestro carácter para resistir la mentalidad consumista y tener las convicciones que nos impidan usar prendas creadas a partir del abuso y sufrimiento de personas o animales. Somos libres de escogernos, podemos crear una nueva relación con nuestro planeta, con nuestra vestimenta y con el otro. Podemos tomar elecciones indumentarias que cuenten una historia de autenticidad y comercio justo. La necesidad de moda se viste en nosotros con estas dos tendencias: la voluntad de ser uno mismo y el deseo de relacionarse con el otro. Construyamos una nueva identidad desde la consciencia de que toda prenda que estás usando en este preciso momento fue hecha a mano y pensada por una o varias personas del sector de la confección, patronaje y diseño, tratemos con el respeto y empatía que se merece su mano de obra.

Finalmente, no se trata de estar en contra o a favor ya que nuestra postura no afecta ni aporta nada a las injusticias del mundo y la moda. De lo que sí se trata es de ser responsables con nuestro consumo de moda, es nuestro compromiso consumir comercio justo y diseño independiente.

En Ecuador existen varias propuestas creativas e interesantes de moda con conciencia y transparencia. Mi favorita personal, ya que trabajé con ellos alguna vez, es Looop una excelente marca deportiva de calzado y outdoor. Se manejan como una marca de impacto social con el modelo “BUY ONE= HELP ONE”. Su tienda está ubicada entre La Coruña y 6 de Diciembre en Quito. /www.looop.rocks/

Otra elevada marca que descubrí recientemente, y me encanta, es Allpamamas, un proyecto de moda ética que explora nuestra interculturalidad responsablemente.  Diseñan y trabajan con mujeres artesanas que han heredado los conocimientos textiles de los andes ecuatorianos y el resultado es sublime. Además tienen una serie de mini-documentales sobre sus artesanas en su página: https://www.allpamamas.com/artisans

Finalmente, lo más emocionante es la incorporación de Ecuador en el movimiento mundial -que lucha por un industria de moda sustentable- Fashion Revolution con un equipo de talentosas mujeres que representan el interés que tenemos como ecuatorianos de consumir moda ética. /www.fashionrevolution.org/south-america/ecuador/

Nicole Rosero

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