La emoción se respira en el ambiente: una botella de Johnny negro va pasando de mano en mano para apalear los nervios que cualquier artista te dirá: ‘no importa cuántas veces hayas subido al escenario; siempre están ahí’. Sorbos por aquí, risas por allá: Cristina Morrison está a punto de salir a presentar su nuevo álbum “Impredecible: Voces de mujer”, ante el expectante público de la reputada Casa de la Música.

La Baronesa (como la conocemos), llama a los músicos y a sus cantantes invitadas y todos se unen en un abrazo comunal circular. ¡Mucha mierda para todos!

Cristina compartió escenario con voces maravillosas como las de la mítica Consuelo Vargas, la artista Mirella Cesa, Cecilia Dávila, Alexandra Cabanilla, quien fue parte de Cirque du Soleil, la talentosa Jen Villafuerte y su querida Mia Terán, a quien conoció cuando todavía era una niña.

La banda, conformada por Misha Piatigorsky, neoyorkino de origen ruso, pianista, productor y –como lo llama Cristina– su compañero en el crimen–, Ryan Hagler, bajista texano nacionalizado quiteño, profesor en la San Francisco (y quien tiene el mejor contacto para café molido en la capital), y Raúl Molina en la batería; algunos lo han definido como ‘el mejor batero del Ecuador’, título que no se auto-adjudica, pero que cualquiera que lo haya visto en el escenario puede llegar a creer, ponen la música a esta presentación vibrante de energía.

Algunos se preguntarán, pero ¿por qué tanta gente? El último álbum de la ecuatoamericana Cristina Morrison, –a quien hemos visto deleitarnos no sólo con su voz, sino también con sus interpretaciones teatrales y en la gran pantalla– es el resultado de un trabajo en equipo que nos trae a los latinoamericanos una melancolía refrescante. A ver, a ver: ¿cómo es eso?, pensarán.

Impredecible: Voces de mujer es un álbum en donde Cristina decide hurgar en sus raíces maternas: Ecuador y Latinoamérica, y selecciona cuidadosamente dentro del cancionero popular hispanoamericano, algunas de las canciones con las que todos hemos crecido, y con las que, seguramente, nuestros hijos después de nosotros seguirán creciendo. Aquí yace la melancolía. Pero la parte refrescante viene ahora:

La música de Cristina Morrison se especializa en el jazz y el blues. Y ese es justamente el toque diferencial que le da a Impredecible: Voces de mujer; música clásica latina, que rompe los esquemas y es repensada con ritmos jazzeros y que, como su nombre indica, es interpretada por duetos femeninos por las artistas invitadas (dos con quienes tocó en vivo): Lena Burke, Magos Herrera, Mirella Cesa, Barbara Mendes y Consuelo Vargas. Una idea que llevaron a cabo de la mano de Misha, y quien se encargó de producir y hacer los arreglos para darle ese toque tan original.

¿No te dan ganas de escuchar El Aguacate cantada por mujeres o Bésame Mucho con otra perspectiva?

Tres meses han pasado desde que la voz de la Baronesa inundó las salas del mítico Teatro Variedades, la distinguida Casa de la Música y el imponente Teatro Sánchez Aguilar, en Quito y Guayaquil. Pero su eco y el de las voces de las artistas invitadas, siguen resonando.

Las tres presentaciones que ofreció Cristina con su fantástica banda y sus estupendas invitadas fueron un éxito: Las voces de las cantantes elevándose sin música, entre el aplauso de pie del público, fue un momento emocionante de presenciar. Se lo recomiendo a todo el mundo.

Para todos aquellos que no lo han escuchado, pueden encontrar el álbum en todas las plataformas. Y para aquellos que se perdieron el espectáculo, ¡no sufran! Algo me dice que Cristina volverá a presentarse en la Pacha Mama antes de que se acabe el año. Así que ¡ojos y oídos bien abiertos!

Carolina Cordero

La Descarga

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