Conociendo a Gustavo Santaolalla

CONOCIENDO A GUSTAVO SANTAOLALLA

Si escuchas el nombre Gustavo Santaolalla quizá lo conozcas, o por lo menos te suene. Pero tal vez no. Sin embargo –si alguna vez has jugado The Last of Us, o te has sentado a mirar Amores Perros o has cantado a voz en grito canciones de Café Tacvba – lo conoces sin saberlo.

Foto cortesía del artista

El artista, productor y compositor argentino –cuya polifacética carrera abarca desde sus inicios en el rock nacional argentino con su grupo Arco Iris, como la composición de varias bandas sonoras, dos de las cuales le llevarían a ganar dos premios Oscar: ‘Brokeback Mountain’(2005) y ‘Babel’(2006), combinada con la producción y colaboración musical de importantes artistas y bandas como por ejemplo Gustavo Cerati, Café Tacvba, Molotov, Bersuit Vergarabat, Jorge Drexler, entre varios otros– se presentó el pasado mes en Quito, Ecuador como parte de su gira Desandando el Camino.

Tuvimos la oportunidad de conversar con él y hurgar un poco en su talentoso cerebro.

La Descarga: ¿Cuál es el artista, banda o álbum que más has escuchado últimamente?

Gustavo Santaolalla: Hay un grupo que estoy escuchando bastante que se llama Khruangbin, que me encanta. Son americanos, es un trío –guitarra, bajo y batería– que hacen una música instrumental que realmente me gusta muchísimo. Es una mezcla como de música de explotation movies de los sesenta, pero tailandesas, con mezcla de Spaghetti Western… muy especial la música que hacen.  También un músico de acá, de Los Ángeles, que se llama Kamasi Washington. Eso es lo que estoy escuchando ahora.

La verdad es que siempre estoy sumamente ocupado con mi trabajo y no me queda tanto tiempo para escuchar todo lo que quisiera, ¿viste? Pero siempre estoy buscando cosas nuevas.

 

LD: Queremos saber sus favoritos:

  • Serie o película

GS: ¡Muchísimas, muchísimas! Pero si te digo una: Wings of Desire (‘Las Alas del Deseo’), de Wim Wenders.

 

  • Libro

GS: Está bueno uno que se llama Beginner’s Mind (‘Mente de Principiante’) de Shunryu Suzuki, un maestro zen.

 

  • Época

GS: Tendría que ser ésta, porque es la que me tocó vivir.

 

  • Empanada

GS: ¿Empanada favorita? (Risas) Hoy en día sería la de queso y cebolla, porque no como carne. O humita, que es como choclo, ¿viste?

 

LD: ¿Con qué artista vivo o muerto te gustaría trabajar?

GS: Con todos los que me gustan. Me hubiera gustado trabajar con Atahualpa Yupanqui, me gustaría trabajar con David Crosby. Hay tantos artistas que me gustan, que sería difícil elegir uno, pero esos dos que te dije me gustaría, seguro.

 

LD: ¿Por que accediste a componer la banda sonora de The Last of us?

GS: Yo no soy gamer, pero con el videojuego me pasó lo siguiente: en un game, el hecho de vos ponerte en la situación de jugar siendo un personaje y con una realidad virtual, de alguna manera– es algo que me fascina. No era el primer game que me ofrecían. Me habían ofrecido antes un par que yo sentía que no eran lo que quería hacer. Yo quería hacer algo atípico. Toda mi carrera está hecha de cosas atípicas, no de lo que hace todo el mundo. Tanto las películas como los álbums, todo lo que he trabajado siempre son las cosas que están en el cutting edge, en el borde. Entonces cuando lo conocí a Neil (Druckman) me habló de The Last Of Us y por primera vez sentí un videojuego que tenía emotividad, –hay gente que llora jugándolo– y la música juega un papel muy importante en el videojuego, tenía todas las condiciones como para que me interesara. Lo hice y ha sido una experiencia que me ha dado muchas gratificaciones y también me ha abierto un público nuevo de chicos de doce, trece años que son fanáticos, y que lo único que conocen mío por ahí es el videojuego…

LD: Cuéntanos sobre ‘Desandando el Camino’

GS: Lo que pasa conmigo, lo diferente, digamos, lo original –y es lo que hace especial a este concierto, yo creo– es que abarco un público súper heterogéneo generacionalmente, ¿viste? Tengo gente que me conoce de Arco Iris, de las épocas punk mías, tengo gente que me conoce por las películas, otros por el videojuego…

Entonces en los conciertos que he hecho, al menos hasta ahora, siempre hay una mezcla de público increíble, que conoce quizá algo de mi música, pero en general lo que escuchan en el concierto es música nueva. Y para mí también es nueva, porque no es música que yo toque, ¿me entendés?

Esta es la primera vez en mi vida que hago un proyecto solista, que salgo a tocar como solista. He hecho 4 álbumes como solista, Santaolalla (1982), GAS (1995), Ronroco (1998) y Desandando el Camino (2018) a lo largo de 30 o 40 años, pero nunca los toqué en vivo. De hecho, ahora estoy tocando canciones que nunca fueron tocadas. Entonces, es un proyecto bastante especial. No tiene nada de nostalgia, no porque tenga nada en contra de la nostalgia, pero es otra cosa. Es como un descubrimiento de mi obra, de alguna manera.

Yo siento que las canciones tienen una atemporalidad, que fue lo que me convenció hacer este proyecto. Y eso de que el tiempo no existe y es una convención nada más, es verdad. Y eso, sumado a que he crecido yo como intérprete, como cantante, me dieron el ímpetu para hacerlo finalmente, después de postergarlo tantos años.

Y estoy muy contento con los resultados, es algo que quiero continuar.

Continuaré produciendo música, películas, pero aparte voy a dedicar parte de mi carrera –de lo que sigue– a explorar mi obra de 50 años de música. No toda, pero muchas cosas que creo que ameritan ser compartidas con la gente.

Estoy feliz de haber llegado a Quito. Ecuador es un país que me ha enamorado, a mí y a mi familia. Hemos estado con toda la familia ahí, yo ya he tocado en varias circunstancias, con Bajo Fondo, pero también en el Teatro Sucre con la Orquesta de Instrumentos Andinos.

LD: Si pudieras coger una máquina del tiempo, viajar al pasado y tomarte un café con el Gustavo Santaolalla de 20 años, ¿qué le dirías?

GS: No sé qué le diría. Porque en realidad yo celebro y me siento muy agradecido con la vida, ¿viste? Porque todo lo que me ha pasado, aunque sean cosas malas, son simplemente cosas que sirven para uno mejorar. Siempre digo que la vida es una sucesión de problemas y soluciones. Cuando está todo bien, sé consciente que en algún momento se va a presentar el problema, porque así es la vida: una sucesión de problemas y soluciones. En algún momento los pasajes no llegaron, se pinchó la goma del auto, eso pasa. Pero cuando estés metido en un problema, tranquilo, porque llega la solución. Cuando entendés que los problemas, los inconvenientes y las imperfecciones son parte de la vida, entonces qué le diría a alguien de 20 años es que no pierda la capacidad de seguir buscando. Quizás tratar de superar las etapas en menos tiempo. Eso que nos pasa a veces cuando superamos algo ‘estoy muy bien, pero quizá debería tendría que haber sido un poco más corto, tendría que haberme quedado en este lugar no tanto tiempo’. Quizá estar mas atento para utilizar mejor el tiempo, ese sería mi consejo.

Gustavo Santaolalla y Leon Gieco / Foto cortesía del artista

Carolina Cordero

La Descarga

 

 

 

 

 

 

 

 

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