¡Canadá! Miradas e identidades de la otra América

¡Canadá! Miradas e identidades de la otra América

En años recientes, el cine canadiense francófono se ha desplegado con gran fuerza a nivel internacional. Su forma lúdica, innovadora, poética y políticamente confrontativa se refleja en un panorama de películas contemporáneas como Mommy (2014) de Xavier Dolan, Ceux qui font les révolutions à moitié n’ont fait que se creuser un tombeau (2016) de Mathieu Denis y Simon Lavoie, Mes nuits feront écho (2016) de Sophie Goyette, Claire l’hiver (2017) de Sophie Bédard Marcotte y Incendies (2010) de Denis Villeneuve. En diálogo con esta selección, se presentan Mon Oncle Antoine (1971) de Claude Jutra y Yes Sir! Madame… (1994) de Robert Morin, dos de las figuras más prominentes del cine canadiense. Como exploraciones y cuestionamientos de una identidad geográfica y lingüística ajena a la nuestra, estos films nos acercan a otra América, acortando la larga distancia que nos separa de ella.

Recibimos la invitación para el estreno de la película Mommy dirigida por Xavier Dolan, yo particularmente no soy fan de los cines comerciales porque nunca encuentro nada que valga la pena ver, que me llegue una entrada cortesía al cine Ocho y Medio es como recibir la navidad adelantada, entonces estuve ahí puntual.

Con una sala totalmente llena comenzó el largometraje, tengo que decirlo que me enganche desde el principio, me gustan mucho las películas que se sienten reales desde el primer momento y Mommy se queda en mi lista de favoritas y para recomendar. Esta película es el quinto largometraje del director canadiense Xavier Nolan, con sólo 28 años, ese dato ya es impresionante por sí solo, pero la película en sí es una explosión de locura de alto voltaje, escandalosa y brillante. Todos los ingredientes para una producción que te deja con los pelos de punta, que te hace reír, que te hace llorar, que te hace preocupar, que te hace rabiar.

Actuada a la perfección por Antoine Olivier Pilon, Anne Dorva y Suzanne Clément quienes supieron llevar a la perfección sus papeles, dandole sentido a cada segundo de la película, haciendo de cada escena algo muy profundo y sensible, se encuentran en un embrollo familiar y maternal cuando Diane “Die” Despres y su hijo Steve, quien recién es expulsado de un reformatorio para adolescentes con problemas de conducta, se ven obligados a convivir en la misma casa y comenzar de nuevo una vida familiar, ella es una viuda de facha agraciada, malhumorada y muy trabajadora, él un adolescente hiperactivo, violento, descarado y totalmente incontrolable comienzan a tener una relación de amor-odio en estado cóctel molotov, mezclado con buenas dosis de ambigüedad sexual y tragicomedia mundana.

Como contrapeso, aparece en escena el tercer vértice del triángulo protagonista: Kyla, la vecina de ambos, tartamuda, misteriosa y culta, cuya personalidad parece servir de equilibrio al ingobernable adolescente, motivo por el que su madre decide pedirle que se convierta en su educadora particular. Ahí comienza y explota un duelo a tres de traumas, dolores y oscuridades.

No les cuento más, les invito a que vayan al cine y la disfruten tomando una cerveza o un vino hervido, vayan solos o acompañados, no importa, la van a disfrutar de principio a fin, aparte la banda sonora se pone en juego de una manera importantísima, da sentido a todas las escenas con música de Oasis, Beck y hasta Lana Del Rey  me recordó a esa época de adolescencia rebelde (con o sin causa, quien sabe) que todos tenemos, incomprendidos, violentos, que solo nos importa escuchar música a todo volumen e ir en contra de las reglas y hasta de nuestra propia madre.

Entérate de todas las películas que podrás ver en este festival de cine canadiense en este link

 

Sofía Córdova V.

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