El trap se está comiendo el mundo a paso rápido, y Latinoamérica compite fuerte por estar a la cabeza. Ya hemos visto de la mano de Urban Media la llegada de ritmos urbanos e híbridos entre R&B, reggaetón y hip-hop con artistas como Nathy Peluso, C. Tangana, Fanso y Bejo. Por lo que no faltó la emoción de que ahora el trap se haga presente con una gira de barats argentinos: CA7RIEL y Paco Amoroso.

Catriel (Cato) Guerreiro y Ulises Guerriero son amigos de toda la vida, vecinos, casi familia pero no, saltaron de tocar rock con su banda Astor y las Flores de Marte a romper las tablas con la icónica energía del trap y harto flow en sus rimas.

Los raperos porteños debutaron y pronto comenzaron a tomar fuerza dentro de Argentina durante el año 2018, haciendo numerosos sold-outs y llenando las pantallas de Buenos Aires con el original video de “JALA JALA”.

Con la llegada del presente año, su sonido empezó a llegar al resto del continente, logrando su primera gira internacional tras pasar por el escenario de Lollapalooza, llegando así a México y Ecuador. En julio los verán en el escenario del Sónar Barcelona junto a gigantes como A$AP Rocky, Bad Bunny, Kaytranada y Dj Koze.

Con alta promo, sorteos y expectativa, el dúo se presentó en el show de Urban Media y La Cumbre el jueves 23 de mayo en Espacio La Ideal, como parte de su gira Quito-Cuenca. Acompañados de Machaka en el opening act, y DJ Mic a cargo del after se preparaba un reventón acompañado de biela y “La Famosa”, que abrió sus puertas a las 10 PM.

De a poco la gente fue entrando con actitud emocionada y curiosa al establecimiento, con la incertidumbre de ver si el mito de Cato y Paquito era tan cierto como en las crónicas y fotos, que los mostraban implacables en el escenario. El lugar se encontraba con distintos espacios en movimiento constante por la gente: la barra vendía cervezas y gin con Famosa, mientras la zona de fumadores alojaba conversaciones aplacadoras de frío y en el escenario las primeras filas ya iban tomando forma.

La ambientación dada por el warmup de DJ Mic cambió repentinamente con la llegada de Machaka al escenario. El trío conformado por Martín Proaño, Camila Terán y Rey Vegui ambientaron con su electro-folklor a la gente en aires de la calma antes de la tormenta. La gente fluctuaba entre espacios y se plantaba en los buenos puestos para bailar al ritmo de “Matao” y “La Bestia”, su nuevo tema, preparándose igual para el plato fuerte que se encontraba ya en backstage.

El interludio se hizo más eterno para unxs que para otrxs, entre la gente se sugerían canciones que esperaban con ansias y comentaban quiénes son estos barats tatuados, a la espera de su aparición.

“Terrible, terrible, terrible” se escuchaba en los parlantes entre la confusión del público que veía un escenario vacío. Cuando entre el aforo aparecieron dos figuras corriendo con micrófonos en las manos, seguidos del vitoreo del público y un salto al escenario que daba inicio al show con el tema “Terrible Kiko”, de su segundo EP POVRE. La respuesta inmediata fue dinámica, con la gente cabeceando y bailando con este dramático tema, como para empezar una ceremonia guiada por la prédica de Ca7riel.

Con un ferviente saludo los argentinos mostraron su emoción por estar por primera vez en territorio ecuatoriano, mientras cambiaban la atmósfera al ritmo de “A Mí No” con la energía incansable que los caracteriza. Saltando y acercándose al público se escuchaba “Así que corre y ve y diles, que ahora estamos en el cine. Hacemos que el mundo gire…”, frase icónica de Ca7riel en el tema.

El dominio del escenario y la conexión entre los MCs era más que notable. Pararse en un escenario con un micrófono en la mano y nada más, es de miedo, pero para ellos esto parece un obstáculo inexistente. Con un ambiente más farrista continuaron con la inédita “Anti Yuta”, single todavía exclusivo para la experiencia en vivo. Con un upbeat constante, tuvieron al público bailando mientras turnaban rimas entre sí. Poco después llegó “Piola” poniéndole flow a la atmósfera en un tono más relajado y cercano, con los artistas parados en los sub-bajos, lo más cerca del público. El ambiente se mantuvo seguido de “Alta Vibra”, tema del segundo EP Livre de Cato.

Pronto llegó el más reciente hit, “BZRP Music Sessions #3” de Paco Amoroso. Un tema coreado por todos los presentes a la voz de “No sé que es lo que me falta, porque, mami tengo tu amor…”, alentados por el fuerte “¡Conmigo!” que se sintió hasta el fondo del lugar. Siguiendo con la racha de hits, sin antes comentar los estragos de la altura quiteña, se prepararon a tocar “OUKE”, canción que ya se escuchaba en las fiestas y caídas capitalinas. Como highlight del evento la gente rebotaba al son de “OUKE, fumando flores con Lamothe…”, mientras la figura alta de Ca7riel mostraba su colección de tatuajes con el pecho descubierto. Sin temor al frío, contagiado de adrenalina Paquito lo siguió aumentando el hype de la gente.

Ca7riel reconfiguró la dinámica del público, poniendo a todos en un flow más de perreo con “Vibra Baja”, la antítesis del previo tema, “Vibra Alta”, como en un vs. Entre Livre y Povre. La gente seguía con asombro los movimientos del dúo mientras se paseaban por el escenario y se colaboraban el uno al otro con beatboxing y exclamaciones en el explosivo tema “Coca Cola con el Diego” (título especulativo), inédito igual para el público.

El gran final vino de la mano del hit que destrozó todo, “JALA JALA”. Con un embale sin precedentes, la gente gritaba, pogueaba y saltaba al grito de “¡Balde, fratacho!, ¡Balde, fratacho!”. Paquito y Ca7riel se lucían en el escenario, frente a un mar de cabezas y celulares en alto, atesorando la intimidad, la energía y el talento de los chicos en su debut ecuatoriano, que cerró con un pequeño instrumental bailable y un efecto de beatbox (“bocina reggaetonera”) de mano de Cato como la grand finale que el show merecía.

Biela, sudor y harta energía quedó en el escenario, preparado para continuar la fiesta con el retorno de DJ Mic. En la zona de fumadores se comentaba con emoción la experiencia vivida, que luego pudo ser compartida a los propios artistas, quienes sin timidez bajaron a compartir con los presentes. Con un trago en la mano, los porteños recibieron a Quito de la misma manera que la ciudad a ellos, con los brazos abiertos. El aforo se despejó con un ambiente de emoción y felicidad, con una audiencia que ya espera su regreso (para la siguiente con la ATR Banda, porfi).

Gris Onofre

Fotografía: Sofía Córdova

La Descarga

X